sábado, 21 de noviembre de 2015

La deforestación en la selva amazónica

La Amazonía brasileña es un lugar abundante en riquezas naturales, esto ha ocasionado que las grandes industrias mundiales concentren su atención en estas tierras para apropiarse y sacarle el mayor provecho, sin considerar que en ellas viven muchas comunidades indígenas, además de muchas especies de plantas ya animales. Comenzando por la industria maderera, la sobreexplotación de las selvas vírgenes en la Amazonía es un gran problema en comunidades como Apolima, afirman que la selva es su sustento y se sienten amenazados por los  invasores y madereros porque talan sus árboles y ocasiona que existan menos fuentes de alimento. En este lugar viven 260 familias aproximadamente, y han luchado contra esto desde 199 cuando presentaron una demanda.
Muchas comunidades indígenas en los años 40 ganaban mucho con la obtención de caucho, en la actualidad han tenido que buscar otros medios de sustentación, como la agricultura, mudarse a ciudades o aceptar trabajos de las grandes industrias que a su vez son mal remunerados. La emigración de las comunidades indígenas a las ciudades ocasionan la creación de favelas, sitios donde existe mucha insalubridad y pobreza.
Con todo esto el ministerio del ambiente brasileño ha tomado medidas y ha conseguido aminorar más del 59% de la deforestación en la selva, se arrestaron a muchas personas, pero esto no es suficiente. El problema de la tala ilegal es persistente, a esta industria se le une la minera y carbonera, que se extienden a lo largo de la selva. Según Philip Fear existen diversos modelos de cambio climático, con menos árboles las selvas son más propensas a incendios.
Se cree que el gobierno no toma las medidas necesarias para ayudar en la preservación de la Amazonía, ya que han seguido los proyectos de construcción de carreteras, las cuales aportan a facilitar el traslado de la madera.
Los campesinos que no pueden buscar sustento en la selva han tenido que acudir a trabajos mineros o a la industria carbonera donde muchas veces son sometidos a tratos de esclavitud, sin opción a salir, o si no son amenazados constantemente. Existen muchas muertes, pese a esto el gobierno no les da el apoyo jurídico necesario.
Debemos pensar que estos problemas no están tan lejos de nuestra sociedad, no debemos olvidar que la vida humana es frágil y depende netamente de la naturaleza. Como sociedad estamos llamados a vivir responsablemente, las industrias dependen de una demanda que somos nosotros.





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